lunes
Hay días en los que no eres ni estás. Las ojeras hasta los pies y las ganas de reir escondidas en alguna parte indescifrable del cuerpo. Todo pesa esos días más de lo normal, los zapatos, el bolso, el ordenador, el aire, y no sabes qué hacer para no contagiar a la gente tu mal humor. Entonces lo haces continuamente. Vienes?
Yo no voy a ningún sitio.
Once personas son muchas para hacer un trabajo. Hoy hace demasiado calor para ser hoy, para ser lunes y estar triste. Tengo ganas de meter la cabeza en un cubo de auga fría y que el alemán que tengo al lado deje de reirse mientras habla con su novia (rubia, alta y muy enamorada) por internet. Intento pensar en balnearios pero pienso más bien en hospitales y en pasillos blancos que no llevan a ninguna parte. Somos idiotas pensando que si la gente nos entiende, que si le transmitimos lo que pensamos, lo que sentimos, las cosas horribles que pensamos y lo mal que nos sentimos, va a ser mejor. No va a serlo. Se compadecerán un rato, te sonreiran y ala...Tú seguirás igual. Quiero una cerveza. Quiero que pare de reirse. Le acaba de lanzar un beso, la echa de menos.
